A una semana de las elecciones, explicamos cómo funciona el Colegio Electoral que determina al Presidente

A una semana de las elecciones, explicamos cómo funciona el Colegio Electoral que determina al Presidente

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Vive NW

En el que muchos consideran el año más turbulento desde los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, a mediados del siglo pasado, el 2020 puede marcar drásticamente el futuro del país al que llaman el líder del mundo libre.

Estamos a una semana de que se lleven a cabo las elecciones presidenciales en Estados Unidos, y este año tiene una relevancia como pocas veces antes: no solo los estadounidenses están preocupados, el mundo entero está observando la carrera entre el presidente Donald Trump y el exvicepresidente Joe Biden.

Sin embargo, existe una confusión generalizada sobre cómo se elige al presidente estadounidense, pues su sistema de votación, además de arcaico, no refleja plenamente la voluntad de la ciudadanía. Se trata de una democracia con muchas imperfecciones.

A continuación, explicaremos cómo funciona el polémico Colegio Electoral, y por qué un candidato puede ganar las elecciones sin conseguir el voto de la mayoría, lo que ha sucedido en dos de las últimas cinco elecciones –George Bush en el 2000 y Donald Trump en el 2016–.

El Colegio Electoral, establecido en el Artículo II, Sección 1 de la Constitución de Estados Unidos, determina al ganador de la elección presidencial. Éste se compone por 538 delegados, quienes son las personas que emiten los votos que eligen formalmente al presidente.

El número de electores representa el número total de senadores estadounidenses, 100 (dos por estado); el número total de representantes estatales, 435; y tres electores más del Distrito de Columbia, la capital estadounidense.

La realidad es la siguiente: cuando la gente vota por el presidente, en realidad están votando por los electores de su estado para que vayan a votar por el presidente. No obstante, mucha de la gente no sabe ni siquiera quiénes son los representantes del Colegio Electoral de su estado.

A diferencia de otras democracias, en las que el presidente se elige según el número de personas que votaron por él a nivel nacional, en Estados Unidos el Colegio Electoral es un sistema en el que el ganador se lleva todos los votos. 

Una forma fácil de explicarlo es la siguiente: si un estado tuviera 100 habitantes, y de ellos 51 o más votan por uno de los candidatos, todos los puntos de ese estado se van para el candidato con la mayoría de los votos, esencialmente eliminando a quienes no votaron por él.

De los 538 votos electorales que hay, se necesitan 270 o más para ganar la elección presidencial. El número de votos electorales por estado se determina según el número de personas en cada estado. 

Los seis estados con más electores son California (55), Texas (38), Nueva York (29), Florida (29), Illinois (20) y Pensilvania (20). El Distrito de Columbia y los siete estados menos poblados (Alaska, Delaware, Montana, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Vermont y Wyoming) tienen tres electores cada uno. El estado de Washington tiene 12 votos electorales, mientras que Oregon tiene siete.

En 2016, Trump ganó con 304 votos electorales. Fue la quinta vez en la historia de Estados Unidos que el ganador de las elecciones presidenciales perdió el voto popular, y la segunda desde el 2000 que un candidato perdió la votación general, pero ganó el Colegio Electoral.

Una de las principales críticas a este sistema electoral es que favorece proporcionalmente a los estados más pequeños sobre los estados más grandes.

Cada estado, no importa lo grande o pequeño sea, obtiene el mismo número de electores para sus dos senadores. Eso significa que California, el estado más poblado del país, no tiene más electores por senador que Wyoming, el estado menos poblado del país. Según la población, esto deja a Wyoming y otros estados más pequeños con más electores por residente en comparación con California y otros estados grandes.

Este imperfecto sistema fue el que permitió que Donald Trump derrotara a Hillary Clinton en las pasadas elecciones, no obstante que la candidata demócrata superó por más de dos millones de votos al actual presidente, pero perdió el Colegio Electoral 306 a 232. 

En votos totales, fue la mayor ventaja de voto popular en la historia para un candidato que perdió las elecciones. La naturaleza de los resultados ha suscitado nuevamente un debate sobre las ventajas y desventajas de utilizar el sistema del Colegio Electoral, aunque su abolición o modificación no parecen algo sencillo de hacer en el futuro cercano.

Alejandro Cortés